
Síndrome de Fatiga Crónica: una enfermedad invisible que agota cuerpo y mente
Aunque en Andalucía solemos usar “fatiga” para referirnos a las ganas de vomitar, en el caso del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) hablamos de algo muy distinto: un cansancio profundo y persistente que no mejora con el descanso y que puede afectar gravemente la calidad de vida.
El Dr. Celso Pareja Obregón, en su tribuna publicada en ABC, explica que muchos pacientes, en su mayoría mujeres entre los 30 y 70 años, acuden a consulta tras meses o años de agotamiento extremo, dolores musculares y articulares, insomnio y sensación de falta total de energía. “No se trata de cansancio normal —señala— sino de una fatiga que persiste incluso después del sueño y que limita cualquier actividad diaria”.

El artículo destaca que el diagnóstico del SFC es complejo. No existe una prueba única que lo confirme, y los médicos deben descartar otras enfermedades metabólicas, autoinmunes o psiquiátricas antes de llegar a un diagnóstico certero. Este proceso puede ser largo y costoso, y suele afectar también al ánimo del paciente.
A pesar de ello, los avances científicos ofrecen esperanza. Según el Dr. Pareja Obregón, los nuevos algoritmos de inteligencia artificial ayudan a diferenciar el SFC de otras enfermedades similares, y los estudios más recientes exploran posibles causas neuromusculares, inmunológicas o relacionadas con el microbioma intestinal.
Aunque hoy no exista una cura definitiva, el especialista subraya que sí se puede mejorar la calidad de vida de los pacientes mediante tr
atamientos personalizados: control del sueño, manejo del dolor, suplementos nutricionales y apoyo psicológico. “El reconocimiento social de la enfermedad y la atención individualizada —escribe— son claves para devolver la
salud y la esperanza a quienes la padecen”.
Artículo publicado por Dr. Celso Pareja-Obregón
Tribuna abierta – ABC, 21 de octubre de 2025
